ARTE, MUJER Y MEMORIA: ARPILLERAS

 


Anónimo, ¡Justicia! piden las mujeres, s.f.

 

Técnica artística: Arpillera

Autora o autores:  Las arpilleras eran confeccionadas de forma anónima por grupos o colectivos de mujeres, quienes se reunían en diferentes comunas como Puente Alto, Lo Hermida, La Pincoya, Villa O’Higgins, entre otros. Se destaca dentro de ellos al colectivo “Arpilleristas de Lo Hermida”, agrupación de mujeres que nace en el año 1975 en la comuna de Peñalolén, cuya trayectoria y trabajos continuan hasta el día de hoy.  

Formato y soporte: Trabajos textiles de aplicación de géneros y bordado sobre arpillera, que conforman un tapiz construido con materiales recuperados o reciclados, como pedazos de tela, cobre, lanas, hilo, etc. Combinados llenan de colorido representaciones de escenas de la historia política nacional y vivencias cotidianas.

Lugar donde se ubica o donde se desarrolló: Santiago.

Año: 1974 a la actualidad.

Lugar de circulación: Debido al contenido político de las arpilleras, su manera de circulación era de manera clandestina. Se enviaban de contrabando al extranjero mediante redes internacionales que se encargaban de poner en contacto a las mujeres exiliadas con las que residían en Chile.

Relación con procesos educativos: Las arpilleras se reconocen como vehículos de memoria que entrecruzan la vivencia personal y la social, vehículos que sin duda han trascendido y que hasta el día de hoy sigue incentivando elaboraciones culturales y artísticas. Actualmente se pueden relacionar con las protestas chilenas o como medio de representación de distintas vivencias y realidades, siendo una prueba material e inmaterial de las luchas y esperanzas de nuestra historia reciente.

Desde el Curriculum se puede relacionar con el OA 4 Analizar manifestaciones visuales patrimoniales, contemplando criterios como: contexto, materialidad, lenguaje visual y propósito expresivo.


Arpilleristas A.P.A, Arrestos y allanamientos, 1976. Cortesía de Margaret Beemer, Foto cortesía de MOLAA

Descripción o breve reseña:

La arpillera en Chile tiene una relación histórica directa con la dictadura militar, cuando la Iglesia Católica acoge a los familiares de detenidos desaparecidos y, al haber tantas mujeres con angustia, se empezó a realizar una terapia de tipo manual. En sus trabajos relataban y expresaban a través de imágenes su propio dolor, transformándose también en imágenes que iban contando lo que no se podía contar en esa época, como las situaciones de violaciones a los derechos humanos. Posteriormente, estas mujeres y otras de diferentes organizaciones populares, se organizaron en talleres de arpilleras con un doble objetivo, además de denunciar, expresarse y contar su realidad como lucha y esperanza, estas mujeres buscan generar un pequeño ingreso –muchas veces el único– para la mantención del hogar, como expresa el relato de Inelia Hermosilla, arpillerista:

“Las arpilleras eran una fuente de ingreso para aquellas que habíamos tenido que abandonar nuestros trabajos y, al mismo tiempo, era una forma de calmarnos espiritualmente para poder seguir. […] Cuando hacíamos una arpillera, escribíamos nuestras experiencias y dejábamos un testimonio de lo que ocurría en nuestro país” (Sepúlveda,1996).

Se crea así, un lenguaje artístico distinto al de las predecesoras, donde el bordado ya no es la labor preponderante sino un elemento más puesto en uso, ya que por medio de la técnica del appliqué en una arpillera se genera una especie de mosaico de retrasos por el cual se le da vida al relato contenido en cada obra, destacando en ellas la libertad creativa en su desarrollo y en su materialidad. La poca rigidez de los materiales a utilizar, el despliegue de la creatividad, también se transformaban en una forma de negarse a un quehacer de lo impuesto.

Para realizar las arpilleras, las agrupaciones de mujeres discutían colectivamente la obra, trabajaban juntas. Si bien cada una hacia su propio relato bordado a trozos, los rasgos comunes están presentes, eran sus propias vivencias en escena: la escasez, la represión y la tortura. Muchas veces personalizaban dentro de su clandestinidad con un pequeño mensaje escrito en un diminuto bolsillo al reverso de la arpillera destinado al ser querido, al desaparecido o simplemente un mensaje a quien lo fuera a leer.

 

Pieza mural de 3 x 1,5 metros, firmada por las Arpilleristas de Lo Hermida en el taller "Portadoras de tradición", realizado el 2011.  

Enlaces de interés:

ARTE, MUJER Y MEMORIA: ARPILLERAS DE CHILE - Artishock Revista

Arpillera de la Memoria | Museo Histórico Nacional (mhn.gob.cl)

Arpilleras, relatando desde el desecho el arte de resistencia (laizquierdadiario.cl)



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